domingo, 6 de abril de 2014

El selfie en apogeo

No sé en qué momento me hice diferente o indiferente, el asunto es que poco me mueve y conmueve lo que anda en la moda de hoy, lo que a los jóvenes de 10 años o 5 años de edad menor que yo, o los de mi edad dichosamente,  anda motivando. Capaz es que me esté fijando en un grupo o en algunos con características muy diferentes a las mías. Pero pensándolo bien, siempre fui una desadaptada en todos los entornos en que residí -en el colegio, en la escuela de danza, en el curso de guitarra, en el plan vacacional, en el bachillerato y en la universidad-, fui exactamente todo lo contrario a lo que mis compañeros querían ser o buscaban. 

Entre estas redes tecnológicas sociales cibernéticas se lee y escucha cantidad de modismos, frases y palabras construidas a partir de la tecnología y las nuevas formas de comunicación, aparte de que todo esto está nominado en el idioma que nace, el ingles. Twitter, facebook, tumblr, instagram, y palabras como selfie, hashtag, infinito...Vuelvo entonces a lo que me acongoja (esa palabra no está de moda ahora), puede que yo esté rechazando todo esto, pero por qué, es que acaso como no lo manejo muy bien lo aparto y alejo para que no roce mi aprendizaje, mi identidad y personalidad; por temor? Es que soy tan antisocial, o asocial? Soy tan amargada o tan obstinada que prefiero no aprender lo que éstas generaciones, en las que yo formo aún parte, traen a la actualidad (ellos son la actualidad). Y yo entonces dónde me quedé, porque en mi adolescencia y pubertad tampoco era afín a la moda de ese momento.

El caso es que me choca de la manera más feroz decir : el selfie; me revienta, me fastidia, me hace sentir boba, poco sincera conmigo y mis ideas. Nada tiene que ver con principios, ni cómo mis padres me criaron, y es que con ellos fui por primera vez una rebelde. Tan pronto aparece cualquier bobera me indigno y digo: "y esto a quién se le ocurrió", me burlo un rato, miro con resistencia a quienes hacen uso de estas modas (sin ánimos de ofender. Mis hermanos las emplean en alegría), y luego se me quita. Pero siempre hago todo lo posible para no introducirlas a mi vocabulario, el que temo se empobrezca a medida que van pasando modas y más modas y yo sigo empleando: tarjeta telefónica, nota al pie de página, acongojada, posdata, autorretrato, etcétera.





Karla M. 
La del problema soy yo