viernes, 20 de febrero de 2015

Maramar

Arrímate a mi orilla

y deja que la ola responda si me quieres a tu lado, en tu vida

Apártate y déjame ver de lejos la mirada que no miente porque no disimula la poca luz que da la luna

 Déjame arrimarme al pie de tu ternura conocida de poquito en  la luz del día

Deja el viento salado de mar

Que nos sorprenda una y mil veces más

Mil veces más

Y que la corriente nos revuelque y nos desvista como nuestras almas desnudas estan

Y la luna redonda llenita de aquello que dimos al crear

Al crear el universo llenito de agua para mojarnos hoy aquí

 Arrímate a mi muelle

Para desembocar pura alegría 

Abrazame, húndete, ahógate

 Corales, corales!  Ves esos corales?





lunes, 16 de febrero de 2015

Dedicatoria especial. Las mamis que tuvieron hijos solas


El por qué de las enfermedades y problemas emocionales en las personas debe responderse desde el vientre materno. Los niños no deseados, los niños no esperados, las madres tristes.


El feto puede detectar si el padre se acerca a la madre con amor y respeto
El vínculo con el bebé empieza durante la gestación: mientras está en el vientre materno, siente, percibe y desarrolla funciones muy importantes. El estado anímico de la madre, el ambiente e incluso los sonidos que le llegan del exterior empiezan a constituir su mundo emocional y condicionarán su manera de salir al mundo y relacionarse con él..
Después de 8 o 10 semanas el embrión se convierte en feto; en adelante, su desarrollo se caracteriza por la interacción de su cuerpo con el de su madre. Una interacción importante se establece con el corazón de la madre.

Según algunos estudios recientes, las ondas electromagnéticas del corazón de un adulto se pueden medir hasta tres metros alrededor de su cuerpo, de modo que si el padre se acerca con amor y respeto al cuerpo de la madre, él también entra en resonancia con el corazón de su hijo. También se ha podido observar que el feto se inclina hacia la mano de la madre y el padre cuando ellos tocan el vientre.

En torno al cuarto mes de gestación, el feto diferencia la voz de la madre a través de su columna vertebral y su pelvis. Más adelante todo su cuerpo vibra de manera propia con cada fonema que escucha, promoviendo la capacidad motriz necesaria para cuando aprenda a hablar.
La voz del padre le llama mucho la atención; todo su cuerpo se inclina hacia él para oírle mejor.

Preparándose para el futuro
En el vientre de la madre, el feto combina su crecimiento con la actividad de sus facultades futuras. Por ejemplo, su cabeza se arrima a la placenta, y se mueve para tocar las paredes del útero, al tiempo que activa el sentido del tacto en su piel, el área más amplia de sus sentidos.

Muy pronto, el feto siente los movimientos de su boca succionando. Así se despierta su sentido del gusto, lo que le servirá para reconocer a su madre después de nacer, cuando succione su pecho. El sentido del olfato todavía está interconectado con el del gusto.
A partir del quinto o sexto mes, el feto ya distingue la voz de su madre. Alza la cabeza y presta atención cuando ella habla. Todas sus interacciones están conectadas con el dolor y el placer. Por ejemplo, el feto se asusta ante ruidos fuertes y muestra bienestar ante sonidos agradables.

Experiencias intrauterinas
Si la madre rechaza a su hijo, o si su vida está cargada de tensiones, iras y miedos, al niño en su vientre no le queda más remedio que protegerse y bloquear su hambre de vivencias novedosas, en lugar de aventurarse a hacer muchas conexiones que, más adelante, le servirán a la hora de buscar su propio camino.
Está comprobado que las malas experiencias intrauterinas limitan la espontaneidad y empujan al niño a adaptarse a las exigencias y distracciones que vienen desde fuera. Hasta pueden conducir a la hiperactividad y la falta de autocontrol, que causan nuevo estrés en su entorno, y que sea rechazado.

En cambio las experiencias positivas favorecen el desarrollo del vínculo entre madre e hijo –y también con el padre–; vínculo que crece y, con los años, se hace cada vez más amplio y flexible, y le da al niño la seguridad suficiente para aventurarse en vivencias nuevas.
Alrededor de los nueve meses de gestación, el feto se prepara para su viaje exterior.



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Pizarnik Pizarnik

LA ÚLTIMA INOCENCIA 

Partir 
en cuerpo y alma 
partir. 

Partir 
deshacerse de las miradas 
piedras opresoras 
que duermen en la garganta. 

He de partir 
no más inercia bajo el sol 
no más sangre anonadada 
no más fila para morir. 

He de partir 

Pero arremete ¡viajera! 

sábado, 14 de febrero de 2015

Tiempo



Tenía toda la vida esperando escucharte
Por qué tardaste?

Te parece gracioso?
He sentido mucho dolor

Qué fue lo que te retuvo tanto tiempo antes de llegar a mí?
No es justo

Está bien
Mira lo que ahora soy y tengo
Y es esto lo que te trajo hasta mí...

A ti



Yo te pediría,
te pido que vengas como eterno amante,
ahora que me siento tan desnuda por dentro como si no tuviera vísceras ni sangre,
como si fuera una piel de cordero embalsamada con el puro recuerdo de las praderas;
yo te llamo, igual que un gajo salvado de la tormenta, convocando la savia estremecida.

Tiempo de soledad, con sus palomas, guardarme
Tiempo de soledad, con sus serpientes, vénceme
Yo busco entre su pecho la sangre verdadera

Pastorea la ternura que me falta, apacienta los ramos de la gracia, con el junco de luz de tu palabra
Trueca en magnolias esta sal que canta;
Con un soplo amoroso desbarata el collar de cenizas en la garganta;
Dame el vino y la miel que hay en tu casa para la espiga fría de la estatua

Yo te entrego la flor viva del alma por tu absoluta estampa

Carta a la poesía de Luz Machado

martes, 3 de febrero de 2015

Quiero una casa de piedra

“Quiero una casa de piedra junto al mar //… echarías tu cabeza de diamante imprevisto / en el agua madura de mis hombros / buscando, como un pez ávido de soledad, un par de lunas de limo detenido / en las que un bosque antiguo recogiera sus iniciales savias. // Yo calzaría el crepúsculo entero entre mis dedos / probándome su herencia de anillos, / esperando que creciera en mi cara el polen de la eternidad. (…) / Eras un marino ciego contando barcos / por el recuerdo de las constelaciones en el puerto.”

Luz Machado. 

De Luz Machado, la guayanesa.

En la insistencia de apoyar el movimiento feminista, la emancipación de la mujer, ¡la igualdad!,  que ha partido desde ya hace siglos y aún hoy se sigue cultivando, yo me dispongo casi a diario a descubrir verdaderas heroínas de la historia feminista. Y cada día, con ese descubrir me siento más parte de esa idea, de ese progreso, porque no puede llamarse de otra forma más justa que "progreso". 
La mujer metida allí en todo, luchadora y vencedora de estereotipos y del ruin machismo que todavía permanece en las sociedades más toscas. Mis motivos van igualándome a mis compañeros, como puedo voy haciéndoles ver que las necesidades de nosotros, los seres humanos, son tan hembras, son tan machos, al mismo tiempo, a la vez.
Descubrí estos días a Luz Machado, nacida en mi caluroso pueblo, Ciudad Bolívar. Y quiero dedicar a todas esas mujeres igualadoras, prosperas, apasionadas, esta poesía que a mi gusto, es divina.


EN MI HABITACIÓN

Aquí están mis zapatos, con la forma
de los pasos y el pie que los dispone.
Aquí están mis vestidos, mis blusas y mis faldas
y mi ropa interior,
liviana y sencilla como una campánula silvestre
ya marchita,
mis medias que olvidaron las orugas
y han conocido antes la máquina y el ruido,
y después el latido y la huella;
mi paraguas, lánguido capullo, calabaza
del color del durazno y la cayena,
oh, mi mejor amigo defendiéndome
del cielo y su arrebato.
Espejos, libros, memorias de los viajes,
la música viniendo desde lejos,
su posada mariposa libérrima,
un lecho donde el sueño sólo es más sueño,
una lámpara antigua de la abuela materna,
una diversa advocación de vírgenes y santos
para la belleza y por los hijos, para la soledad,
esta máquina de escribir que llena de picotazos el silencio
como una gaviota furiosa y hambrienta
contra la huidiza verdad del mar,
este olor que de pronto se viene del jazmín
del jardín, desde la calle
a pelear contra el mío y mis perfumes
saliéndose de mí o del armario abierto.
Y retratos.
Y la vida haciendo ruido adentro y en torno
en cada día que pasa.





domingo, 1 de febrero de 2015

Sosiego exquisito






Una uva venteada al sol con la temperatura ideal 
Un  kamikaze blindado aun cuando venga su suicidio 
Un Ganímedes amante de Zeus perdido en su órbita 
Un grillo haciendo su canto a las cinco de la tarde y los niños le llaman
Un negativo sin ser revelado de fotografías del Dalái Lama 
Una cama de sabanas blancas 
Flores, olor a cardamomo, café, besos, manos, sabor, luz, agua, 
caída, sudores, pestañas sin lágrimas
El canto de un gallo cada media hora que terminen los 
besos y empezar cuando acaban
Paciencia segura llena de deseos sin amenazas repleta de auténtica marea
 que estimula los poros, el olfato, el oído, la cabeza, el estómago, el agua
 Deseo de vida como donde nacen manantiales   
Un café en la mañana
Me acompañas ...