lunes, 11 de marzo de 2019

La libertad


 La libertad


Estoy tratando de apaciguar los nervios,  también tratando de calmar la ansiedad y el estrés que se refleja en la tensión del cuello, en el estómago y en el esófago con la gastritis. El tiempo se ha estado usando para encontrar la  calma, para lograr vivir durante una crisis nacional sin precedente. 

Ahora vivir es luchar por alcanzar la libertad. Dicen que la tenemos. Sí, sí tenemos cierta libertad, la tenemos al tener que escoger cómo solucionar cada uno de los impedimentos. Por ejemplo: si no tenemos papel higiénico usamos agua, pero hoy no tenemos agua ni el papel  higiénico. Todos estos días los he pasado en zozobra pensando hasta qué hora tendré electricidad para hacer el arrocito y las arepas para alimentar al chamo de ocho años que no entiende nada de lo que le explico pero que por su conciencia puede llegar a saber mucho más. Siento eso porque nuestra cocina es eléctrica. Pero por qué se nos ocurre tener una cocina eléctrica, si  se puede tener una a gas, entonces aquí reposa “la libertad” de escoger otra vez: gas o electricidad. Pero cambiar esta cocina por una a gas nos ubica en un nuevo inconveniente que es el de conseguir una bombona… y el gas.  También el carro y la gasolina, el efectivo, la conexión para la transferencia. Mejor paro porque va a oscurecer  nuevamente el cielo y el suelo de esta casa.

A todas estas se trata de conseguir la libertad. 

No tenemos corriente en todo el país, aunque en algunas zonas venga y vaya parece ser más grave porque puede acarrear el daño a nuestros artefactos eléctricos. Lo que nos abastece de energía eléctrica, diseñado con grandes tecnologías incentivadas por intensas fuerzas de agua, acaba de fracturarse por desatención. Los mortales, nosotros, no sabemos con exactitud el motivo y causa de esta agravio (y ni siquiera es una obligación saberlo) pero la comida a punto de descomponerse en nuestra nevera no necesita  darnos conceptos ni explicaciones para entender nuestra vulnerabilidad.


Entonces no tenemos electricidad, ni gas, ni agua, ni papel higiénico. Tampoco tenemos dinero, ni en papel moneda, ni en la cuenta bancaria. Tenemos algunos dólares debajo del colchón que representaban el ahorro, pero no son muchos y huelen a sudor del que nunca en nuestras vidas habíamos sudado. En realidad no tenemos libertad, mucho menos paz. 

A todas estas se trata de libertad.

K.M. 2109

miércoles, 23 de agosto de 2017

Ahora por fin comprendí

No será un ser humano perfecto
No será lo mejor del mundo
No hablaré de un impecable artilugio
No compré nada
Ni me gané nada
No merezco nada
No es nada efímero como ningún poema
No es nada mejor que nada,
ni nadie

Quiere ser lo que me gusta
Quiere ser mi lado a la cama
Quiere ser exacto en mis deseos
Y yo de los suyos seré
Imperfecto y erróneo
Casi siempre se va
Y vuelve otra vez

No es juez ni abogado
No acumula todo para mi
Tiene su vida aún sin mi
No quiere estar sin mí
No quiere ser sin mí
No quiere faltar aunque a veces se va
No merece nada
No es el que más me ama
No es para siempre
Es para hoy,  y si tenemos suerte, 
para mañana.





martes, 26 de abril de 2016

Nuestro Hogar

Blandir tu origen en un lugar donde habita la calidez y el amparo

Donde nos junta la costumbre, los aromas y el credo de unión

El espacio sostenido por la fuerza ancestral que no podremos nunca negar

De rincones apilados de sigilosos y reservados alientos

...el hogar

viernes, 24 de abril de 2015

Sin nada

Yo quiero aprender a no vivir junto a ti
Aunque suene desprendoso, aunque suene frioso
Aunque no se entienda
Yo quiero ser nueva
Y tener la posibilidad de no deberme nada en la vida
Pero por siempre y para siempre me deberé

martes, 17 de marzo de 2015

A veces bajo al terreno

Que también llorar es preciso
Que sentirse pa limpiar piso también abrillanta la sonrisa mañana
Que romperse y pegarse con pega o adhesivo también te hace un tono original
Todas esas comisuras cocidas, arrugas y reparos te hacen querible, adorable
Que no todo puede ser rojo y tacón con medias negras y vino tinto
Que a veces la miradita se pierde empañada de lágrimas 
y se hunde el pecho escondiendo al frágil corazón
y que no sé serte en
esos momentos un irresistible bombón